Entradas

Tren

Solo quería decirte que ya te quiero. Me llena(s) tanto que no podía seguir guardándomelo. Lo siento. Seguramente no te lo esperabas. Es posible incluso, que no quieras saber nada de esto. Por eso te escribo. Porque tú haces que cada día sea único y diferente al anterior. Y siempre para bien. Siempre me haces reír, me demuestras que estás ahí para lo que sea con pequeños detalles y sobre todo me das vida. Solo contigo tengo buenas noches y sin ti no encuentro los buenos días. Me duele pensar que esto se me está yendo de las manos y me parece que voy a descarrilar. Y no encuentro el freno de mano. Espero que la hostia sea bonita porque tengo claro que merecerá la pena si es por ti. En fin, que escrito ya esto... duerme corazón. Necesitas descansar y coger fuerzas.

Estaciones

Podría pasarme el invierno entero susurrándote al oído que te quiero, sintiéndome de las más afortunadas estando contigo entre tantas mantas. Podría embotellar la primavera, juntar las primeras flores y el petricor, y aún así no se podría comparar al perfume matador que tú emanas. Podría estar todo el verano saboreando el mar en tus labios, contando estrellas entre mil besos: noche infinita, días eternos. Podría sufrir al llegar el otoño pero prefiero contarte las pestañas, dejar mis dedos surfear entre tu pelo y sentir como se nos echa encima el tiempo.

Dueles...

¿Ves? Esto es lo que duele. Saber que iba a doler pero tener claro que por ti merecía la pena.  Haberte abierto las puertas de mi corazón de par en par y ya no poder cerrarlas nunca más.  No poder cerrar los ojos mientras me destrozas la vida, desde dentro, a cada segundo que pasa.  Pasar por tu lado y que no me produzcas escalofríos al mirarme, porque no me ves.  Tener frío y que no vengas a abrazarme, porque ya no hay sitio para mí entre tus brazos.  Perderme y no encontrarme con un beso tuyo en la frente.  Duele que duela algo que quitaba el dolor de lo bonito que era.  De lo bonito que eras... Dueles.

Sabemos tanto y hacemos tan poco...

Sé que, por mucho que duela, tengo que dejarte ir. Sé que lo único que vas a conseguir es romperme, más a largo plazo, pero romperme al fin y al cabo. Y sé que podría soportarlo otra vez (y todas las que hagan falta), pero creo que no quiero. Ya no. Sé que debería dejarme llevar y no pensar las cosas demasiado, pero cuesta cuando lo único constante en tu vida es la inseguridad. Está claro que la gente viene y va, y que es lo normal. Pero vamos cuesta abajo y sin frenos en un mundo que va a explotar si no se estrella antes. Deberíamos ser más conscientes de ello y vivir de forma que luego no haya arrepentimientos ni cosas pendientes por hacer. Deberíamos ser buenos y dejar vivir sin meternos en la vida de nadie solo porque no la vive como tú lo harías. Deberíamos poder ser lo suficientemente libres como para poder hacer y decir lo que nos venga en gana cuando nos dé la gana. Pero sé que no es así. Y aunque yo de una forma u otra me acabe expresando, sé de mucha gente que no pue...

Podría pasarme la vida viéndote vivir...

Podría pasarme el invierno entero susurrándote al oído que te quiero, sintiéndome de las más afortunadas estando contigo entre tantas mantas. Podría embotellar la primavera, juntar las primeras flores y el petricor, y aún así no se podría comparar al perfume matador que tú emanas. Podría estar todo el verano saboreando el mar en tus labios, contando estrellas entre mil besos: noche infinita, días eternos. Podría sufrir al llegar el otoño pero prefiero contarte las pestañas, dejar mis dedos surfear entre tu pelo

¿Qué le vamos a hacer?

Creo que te quiero. Pero de verdad. No como se quiere hoy en día. Te quiero como para no ser nada y sentirlo todo. Te quiero como para pasar frío sentada en cualquier parte en pleno invierno, solo por el hecho de estar contigo. Te quiero sin hacer nada y comiéndote el mundo con la mirada. Te quiero por saber estar incluso cuando te vas. Por calmar un mar que yo no sabía que estaba embravecido. Por darme paz cuando no sabía que estaba en guerra. Y por luchar conmigo sabiendo, de antemano, que perdiendo los papeles ganamos los dos. Te quiero porque contigo siempre está a punto de arder algo, como el momento previo a una explosión. Siempre eres la maravillosa calma que precede a una tormenta que no llega nunca. Siempre te rodean la emoción y el cosquilleo previos al primer beso de esa persona que tanto te gusta y que tanto has esperado. Te quiero en mi vida siempre y no me da miedo, aunque sé que si te pido que no te vayas nunca, te p...

12/12

Quiero volver a ilusionarme... y que salga bien. Pero parece que no es posible. Cada vez duele distinto. ¿Como te acostumbras a algo que cambia constantemente? Si siempre fuese igual, por lo menos sabrías lo que viene y/o como afrontarlo. En cambio, así no sabes nada porque, aunque lo veas venir, siempre es diferente y por tanto nunca te puedes hacer a la idea de lo que de verdad es hasta que lo tienes encima. Entonces ya es tarde. Ya duele. Acabas pensando que realmente no vale la pena intentar siquiera dar una oportunidad antes de dar puerta. Y eso duele aún más todavía. Porque ves que has perdido la esperanza, que lo has perdido todo... A veces, incluso a ti misma. De repente te encuentras con que ya no sabes qué hacer para salir del pozo de negrura que te envuelve. Que te asfixia. Que te va matando las ganas de todo poco a poco. Que no te deja disfrutar de la vida. Que no para nunca. Hasta que tú decides cambiarlo y afrontarlo todo d...

14/11

No es que sea fría o distante, ni mucho menos, que no sienta. Simplemente tengo claras un par de cosas que me aplico pase lo que pase, porque he descubierto que es lo mejor para mí. Hace años que decidí no volver a llorar por un tío. Posteriormente, añadí a esa promesa el hecho de sufrir o pasarlo mal por ellos. No vale la pena. Si te hace sufrir más de lo que te hace feliz, no es amor. Y cada cual sufre a su manera, igual que tiene su forma de amar; que no quiere decir que todas esas formas sean adecuadas aunque sean válidas. Solo hay que saber cuando decir basta . Basta de menosprecios. Basta de discusiones. Basta de desconfianzas. Basta de tener que ocultar nada. Basta de tener que depender de nadie. Basta de meternos en cualquier relación buscando un amor que deberíamos darnos a nosotros mismos antes de buscarlo fuera. Basta de querer que nos lo den todo sin dar nada. Y basta de conformarnos con cualquiera que haga el amago de darnos un poco de cariño sin demostrar ...